Proyecto de diseño y paisajismo: David Jiménez.
Proyecto publicado en Revista Estratos 100. Pág 80-81.
Depósito legal: M-7 411-1986

Con motivo del número cien de la revista Estratos le pedimos una colaboración en la que de forma genérica, presentase su visión arquitectónica del ATC, tarea que realizó de manera excelente.

Máximo Taranilla, Director de Comunicación de ENRESA

Si ya de por sí es un reto dotar de humanidad a una instalación industrial, hacerlo para un complejo que custodia material tan sensible como el nuclear es más que un reto. Por ello, lo principal es crear un objeto con valor divulgativo, capaz de explicar esta tecnología más allá de los peligros y mitos que durante 70 años se han ido gestando alrededor de ella.

Para ello, planteo un objeto de vidrio que emerge de la tierra con luz propia.

Tres montículos de tierra abrazan la instalación, (el primero, entierra los diesel; el segundo, la sala de almacenamiento de los vidrios; y el tercero, descansa sobre la zona posterior de las celdas de combustible gastado). El objeto no se implanta en un paisaje ajeno sino que emerge de él. Los montículos se transformarán con el paso del tiempo en espacios naturales, reservas arbóreas. El material que se extrajo hace años de la naturaleza vuelve a formar parte de ella.

Por otro lado, la fachada se proyecta con unos vidrios translúcidos perforados para poder ocultar las tomas de aire y, a la vez, emitir luz. Un potente destello azul se emite durante el día y la noche,  imitando el efecto Cherenkov. La luz irá menguando con el paso del tiempo, al mismo tiempo que la radioactividad del combustible vaya cesando. Además, se incorporará a los paneles cierta información como el día, la hora, el inventario del material gastado, radioactividad ambiental, etc. Todo lo necesario para que los usuarios entiendan como funciona la instalación, la radioactividad y las transformaciones que suceden en el interior de los elementos confinados en el ATC.

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